Ruta de los Molinos

La ruta molinera te ofrece un recorrido apasionante por los reductos de los antiguos molinos harineros de la localidad.

El lugar de salida es el Mausoleo, para encaminarnos por el camino del pago Moral al río Nacimiento, que nos conduce al molino Moral, cuya cortijada actualmente deshabitada se localiza en las inmediaciones. Las ruinas del molino son consecuencia de una fuerte crecida que lo devastó en 1966. Puede apreciarse su caz y doble cubo en buen estado de conservación. Este molino harinero, documentado en los siglos XVI y XVIII, era el más importante de la localidad por su capacidad de molienda.

Salimos al mismo cauce del río Nacimiento y nos dirigimos “río abajo” para tomar el camino que nos conduce a la barriada de Los Hernández donde se localiza el molino Nuevo, que se encuentra en buen estado de conservación aunque actualmente está inactivo y no se realiza molienda de grano. Sus propietarios, siempre y cuando la ocasión lo permita, gustosamente suelen mostrar el molino y explicar su funcionamiento.

Siguiendo nuestra ruta, en el margen derecho antes de llegar a Los Milanes, se divisa un cortijo blanqueado. Es el antiguo molino de Pollos que aparece mencionado en el Libro de Apeo del siglo XVI; hoy se ha reconvertido en vivienda perdiéndose lamentablemente la maquinaria de molienda.

Al llegar a Las Juntas tomamos la salida del camino Real que nos conduce hacia el impresionante acueducto de siete arcadas del molino de Las Juntas o de Los Arcos, que encauzaba el caudal de agua hacia el cubo del citado molino. A pesar de su antigüedad y del desgaste experimentado por la acción del agua, el citado acueducto se encuentra desafiante al transcurso del tiempo, siendo sin duda una obra arquitectónica digna de admirar y conservar.

Siguiendo el camino Real pasamos el poblado de Las Juntas hasta llegar a la rambla de Los Santos, donde puede divisarse el Peñón de las Juntas a cuyos pies se encuentran los restos del molino del Peñón. Se conserva el cubo escalonado junto al demolido molino que estuvo en funcionamiento hasta el año 1953 en que fue arrasado por una devastadora riada.

Remontando la rambla de Los Santos a la altura del cortijo de Melchor ascendemos por la vereda que nos conduce hasta el molino de Las Peñuelas del que se conserva únicamente el caz y el cubo. Desde aquí tomamos la carretera que nos conduce de regreso al pueblo.