Adarve y arquitectura alpujarreña

En la parte trasera de la cabecera de la iglesia, justo en el cruce entre las calles Tranquilo, Estación e Iglesia, encontramos un pequeño adarve o callejón sin salida. Es una manifestación del carácter intimista del hábitat morisco, donde una fuerte pendiente permite acceder a un pequeño ensanche o plazoleta cerrada, convertida en espacio social de varias viviendas.

Aunque cada vez más transformadas por construcciones recientes que ocultan la arquitectura popular alpujarreña, todavía podemos encontrar el blanco inmaculado de las fachadas, volúmenes puros y terraos de launa, además de una orientación preferente al sur buscando la preciada e incomparable luz. El urbanismo muestra un diseño intrincado de calles con fuertes pendientes, recuerdo nostálgico del antiguo poblamiento hispanomusulmán.