Ruta de los Milanes

Resulta interesante emprender esta ruta cultural por el atractivo turístico que te ofrece de visitar este típico poblado rural y la posibilidad de conocer la cultura prehistórica de Los Millares al visitar la necrópolis perteneciente a la Edad del Cobre, que se desarrolló hacia el tercer milenio antes de Cristo.

Iniciamos nuestro recorrido desde la plaza Cruz de S. Juan hacia el mausoleo para tomar directamente el camino del pago Moral que nos conducirá al río Nacimiento. Podemos acercarnos a conocer la cimbra de Los Caces, cuyo caudal de agua accionaba los distintos molinos que jalonaban este paraje hasta Las Juntas.

Siguiendo el curso del río Nacimiento, tomamos la vereda que nos conduce a Los Milanes, cuyo caserío se encuentra asentado en una estribación de la Sierra de Baza delimitada a ambos lados por sendos barrancos.

Visitar el poblado es una pasión que no escapa al viajero, sobre todo apreciando estas típicas construcciones basadas en el aprovechamiento de los materiales de la zona. Las viviendas denotan sencillez, propias de familias campesinas. Los corrales de ganado ubicados junto a las viviendas o alejados de ellas, caso de “las corraleras”, hablan de una aldea ganadera y agrícola, cuya campiña se extiende en los márgenes del citado río. Las indicadas actividades agropecuarias denotan los recursos económicos de sus vecinos dedicados principalmente a la agricultura y al pastoreo. El éxodo migratorio de los años sesenta dejó sin vecinos al poblado; hoy apenas viven unos pocos, aunque los fines de semana se denota la presencia de personal buscando el sosiego que ofrece este poblado.

En la cima del cerro se encuentra la Necrópolis perteneciente a la prehistórica cultura de Los Millares que floreció en la Edad del Cobre hacia el III milenio a.C. Pueden apreciarse restos de “tholos”, que son enterramientos colectivos circulares por los que se accedía a través de un corredor adintelado que comunicaba el atrio con la cámara funeraria. Conviene indicar que esta zona está protegida y por lo tanto debemos de respetar su entorno evitando alterar lo menos posible.

En las inmediaciones se encuentra la denominada popularmente "Piedra de Las Pezuñas", un peñasco en cuyo lado superior se observa unas extrañas inscripciones, algunas de las cuales dan la apariencia de pezuñas petrificadas. Precisamente, por esta creencia, es de donde le viene su nombre. Acerca de ella se comenta una curiosa leyenda popular.

El regreso lo emprenderemos por el mismo camino recorrido o por la carretera que conduce al pueblo.