Almazara

Esta edificación se remonta al menos a mediados del siglo XVII, cuando se la conocía como la Casa de la Torrecilla. En el siglo XVIII aún conservaba la torre. Este elemento defensivo, testigo quizás de los acontecimientos de la rebelión de los moriscos de La Alpujarra, debe encontrarse oculto en la construcción actual. De su fachada destacan las rejas de amplio voladizo, tan características de las casas señoriales de Fondón. En su interior se puede admirar un sencillo pero muy bien conservado patio, con cuatro columnas de piedra que sostenían una galería, actualmente cegada, y un suelo empedrado con decoración de grecas.

Es muy interesante su conexión, desde el patio, con el edificio de la almazara, construcción levantada sobre el huerto de la casa en 1806, y que mantiene la tecnología tradicional.

Gracias a uno de sus propietarios, el capitán don Juan Gabriel del Moral, quien escribió sus memorias a comienzos del siglo XIX, sabemos numerosos acontecimientos históricos de la vida del pueblo, y cuya casa fue uno de los escenarios principales.